A veces imagino que escribo historias...
"Ayer mientras quitaba el candado de mi bicicleta, me di cuenta que en mi llavero llevaba un número considerable de llaves...las llaves de casa, de la bicicleta, del buzón, del cajón del escritorio del trabajo, etc...Y por no hablar de otras llaves (las del coche, las de otra casa, la de la cajita de raudales, etc...) Y mientras mantenía el llavero en mis manos y lo miraba, empecé a reflexionar....Cuántas llaves tenemos para cerrar nuestro pequeño mundo. Cuantas llaves necesitamos para protegernos y proteger nuestras pertenencias, para escondernos, para aislarnos. ¿Cuántas llaves????? A veces también para cerrar nuestro corazón, otras para atarnos a alguien o encerrarlo dentro nuestro. ¿Cuánto peso llevo al cabo del día?
Y me diréis que con las llaves también se abren puertas. Sí, por supuesto, pero si no tuviéramos esa necesidad de cerrar, de proteger, de escondernos, no las cerraríamos con llaves. Serían suavemente entornadas, esperando a la pregunta de alguien que desea que aceptes su invitación a entrar. Y abrirías sin la necesidad de ese objeto que ahora mismo sostienes en la mano. Y con los brazos y el alma abiertos, lo acogerías cálidamente entre tus brazos"
No hay comentarios:
Publicar un comentario